Comentario sobre el libro “Ese tiempo que tuvimos por corazón”
Es una deliciosa novela corta, estructurada en capítulos breves y profundos, sin numerar, escrita en un lenguaje poético, claro y sencillo, que llega directo al alma. El estilo narrativo tiene cierta, semejanza con el de Saramago, al eliminar los guiones de diálogo y los de inciso en la narración, así como otros signos de puntuación. De esa manera, la escritura se parece más a la narración oral, con el dinamismo que esta conlleva.
La narradora es la maestra, su principal protagonista. Al comienzo está escrito en primera persona y en pasado, hablando del inicio de su actividad docente en una escuelita de un barrio periférico de la ciudad. En un momento dado, realiza una breve anticipación. Después sigue en tiempo presente, haciendo incursiones en el pasado. Hay algunos capítulos, al final, en los que la narradora nos habla en presente de Dylan, el segundo protagonista, y lo hace en tercera persona, como un narrador omnisciente. El texto está cuajado de metáforas, comparaciones, personificaciones y otras figuras retóricas, que lo enriquecen sin recargarlo.
Se trata de una novela coral, con la maestra y todos sus alumnos de protagonistas, junto con algunos padres y vecinos además de el Joya, el perro de Dylan. La “Seño”, como la llaman los niños, es una joven entregada a sus alumnos, que disfruta con su trabajo y va mucho más allá de lo que se espera de una maestra. El Dylan es un niño inteligente, intuitivo, generoso, sensible y tierno, a la vez que práctico y resolutivo, cuya vida es complicada y difícil debido a su situación familiar. Otros personajes son: la Naiara, la Nuria, el Nicomedes, Alacina, la Otana, Jai, Lucila, el Potro, Rosa, Cecilia...
Algunas frases a reseñar:
... esa noche el animal (luego Joya) estaba dispuesto a morirse, pero de la fuerza del deseo que irradiaba ese niño sobre él no le quedó otra que seguir.
No son mentiras, pero tampoco son del todo ciertas. Pero para contar las cosas y que se entiendan como son, prefiero escribirlas diferentes a como sucedieron.
El día temprano cocinaba un temporal, como esos que se arman dentro de cualquiera que aprende una nueva verdad.
(Dylan) Con el filo castigó la cuerda hasta desarmarle el alma.
Aliviado (Dylan), resopló también y se volvió un hombre sentado sobre una bestia a la que acababa de domar. La bestia no era la yegua sino la muerte.
Y el Dylan parecía conocer tanto que yo no conocía (...)
La lluvia finalmente quebró su techo condensado sobre nuestras cabezas y nos apagó el habla.
Y se largaron todos a correr y a perseguirse y a pelear, suaves y livianos como cachorros que practican su mordida blanda.
ANTICIPACIÓN O PROLEPSIS (Salto temporal hacia el futuro)
“Este era un policía que llegado tarde a la familia de su mujer, la madre de todos, que cuento siete, se la adueñaba y la pudría por dentro, como un gusano en una fruta que por fuera todavía brilla. Pero esto se revelará cuando ya casi termine esta historia y yo esté lejos y en el intento de escribirla”.
La anticipación sirve para generar tensión, suspense y preparar al lector para el desenlace, aumentando el interés y la coherencia estructural.
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Por último, quiero destacar algunos capítulos escritos en pura prosa poética, de una belleza extraordinaria, como el capítulo del pichón de torcaza (página 77).




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