jueves, 30 de abril de 2026

Nuestra tertulia literaria de abril

 Comentario sobre el libro HABLANDO DEL ASUNTO, de Julian Barnes (1991)

 

El tema es un triángulo amoroso, bien conocido en la vida y en la literatura. Una de las máximas más reconocidas en la teoría literaria es que los grandes temas de la literatura son universales y recurrentes, pero la magia reside en la perspectiva, el estilo y el tratamiento que cada autor le da. Lo novedoso, en esta novela, es una construcción original, personajes bien definidos y una redacción impecable, en la que abunda la ironía. 

 

Hay tres protagonistas, Oliver, Stuart y Gillian, y varios personajes secundarios. Todos ellos son narradores en primera persona, dirigiéndose directamente al lector. Centrándonos en los tres protagonistas, éstos van contando al lector cómo se conocieron, sus sentimientos y preocupaciones, incluso tratan de sonsacarle qué le han contado los otros… Algunas frases:

 

"Por favor, no la tome con Oliver de esa manera".
" No me lo diga. Deje que lo adivine". 
"Bueno, usted ya lo ha visto".
 
A simple vista, podríamos pensar que se trata de narradores en segunda persona por el hecho de dirigirse al lector apelando a él y buscando cierta complicidad con él. La diferencia es sutil pero importante: En la narración en segunda persona el protagonista es el lector; es el que cree, siente, hace, piensa… En el caso que nos ocupa, los narradores dicen: creo, siento, hago, pienso… Son ellos los protagonistas. La sensación de segunda persona es totalmente buscada por Barnes para que el lector se sienta incómodo, como si fuera cómplice de los narradores. Barnes es un maestro jugando a liar al lector.
 
Algo curioso: En la página 80, tenemos a Oliver contando al lector lo que se dice a sí mismo:
“Es un tapón, Ollie. Refórmate. Es la hora de las decisiones.
Primero, voy a dejar de fumar. Corrección: he dejado de fumar. ¿Ve lo serio que soy? ".
 
El lector va conociendo a Stuart y a Olivert, que son amigos desde la infancia y hablan sin tapujos de sí mismos y cada uno del otro. Stuart es un hombre trabajador, ordenado, y un poco soso. Oliver es culto, extravagante, divertido, pedante, no conserva los empleos y nunca tiene dinero. Gillian es más reservada y el lector va conociendo su personalidad a medida que avanza el guión. Precisamente, es ella la que hace que éste avance.
 
Según Oliver, el mundo se divide en dos categorías: quienes creen que el propósito, la función, el acompañamiento y la melodía principal de la vida es el amor, y que todo lo demás -todo lo demás- es únicamente etc, y aquellos otros, esos numerosos desdichados, que creen fundamentalmente en el etc. de la vida. Para quienes el amor, por muy agradable que sea, no es sino una pasajera agitación de la juventud, el preludio a la obligación de cambiar pañales, pero no algo tan nsólido, inmutable y fiable como, digamos, la decoración del hogar. Esa es la única división de las personas que cuenta.
 
La novela tiene un final abierto. En el año 2000, casi 10 años después, Julian Barnes publicó Amor, etcétera, que es la continuación de Hablando del asunto.  
                                                                                                                María Jesús Arias                                                                                      
 


Julian Patrick Barnes (Leicester, 19 de enero de 1946) 

 

Sus padres eran profesores de francés. A las seis semanas de nacer Julian, la familia se mudó a las afueras de Londres, y diez años después se mudó a Norwood. Cursó sus estudios en la City of London School y después en el colegio Magdalen, de Oxford, donde estudió francés y ruso. 

 

Trabajó durante tres años como lexicógrafo para el Oxford English Dictionary. Posteriormente fue editor y crítico literario, al tiempo que escritor. También trabajó como crítico de televisión.

 

Sus novelas e historias han sido vistas como ejemplos del posmodernismo literario. 

En 1980 publicó su primera novela, Metrolandia, que obtuvo el Premio Somerset Maugham.

 

En tres ocasiones fue finalista del prestigioso premio Booker, con sus obras: El loro de Flaubert (1984), Inglaterra, Inglaterra (1998), y Arthur & George (2005). Finalmente, en 2011, obtuvo el premio Booker con El sentido de un final

 

Barnes también ha recibido otras distinciones, tanto británicas como de otros países, como el William Shakespeare de la Fundación FvS de Hamburgo y la orden francesa Caballero de las Artes y de las Letras, entre otros. Es un autor reconocido a nivel mundial y algunas de sus obras han sido llevadas al cine.

 

También es autor de varias novelas policíacas que ha publicado con el pseudónimo de Dan Kavanagh, el apellido de su esposa y agente literaria, Pat Kavanagh, que falleció en 2008.

 

Barnes se reconoce como agnóstico. De hecho, su libro Nada que temer comienza con la frase "No creo en Dios, pero le extraño". Es una persona comprometida con los derechos humanos y patrocinador de algunas organizaciones que los defienden.

 

Se casó con su segunda esposa, Rachel Cugnoni en 2025. Barnes está recibiendo tratamiento por una rara forma de cáncer de sangre, diagnosticado en 2020. Debido a su enfermedad declaró que Despedidas sería su último libro; salió a la venta en el Reino Unido el 20 de enero de 2026, el día después de su 80 cumpleaños. Sobre esta obra comentó: “Espero que sea una buena despedida”. BBC

 

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La escritura de Julian Barnes se caracteriza por su precisión y elegancia en el lenguaje, su humor sutil e ironía, que suavizan ciertos momentos intensos de su narrativa. Con cierta frecuencia, mezcla en una misma obra la ficción con el ensayo o la reflexión personal. Según él, la estructura debe estar al servicio del tema.

 

Los temas que aborda son: Las relaciones humanas, el amor, el arte, la memoria, las consecuencias de las decisiones personales, la vida y la muerte…

 

Sobre su estilo, Rodrigo Pinto decía en 2012 en El Mercurio: “El afilado ingenio de Barnes, su manejo incomparable del diálogo y su audacia formal no han amainado con el tiempo y sus obras todavía son una promesa segura de placer para el lector. Porque ahí radica quizá lo mejor de Barnes: lo pasa muy bien escribiendo y eso se nota”.

                                                                                                             María Jesús Arias

                                                                                                                             

                                                                                                                                       









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