Dentro del Ciclo de Conferencias programado por AMUB para este curso 2016-2017, la Catedrática Emérita de Literatura, Carmen Casado Linarejos**, nos ofreció una interesante charla sobre el tema.
Por su interés y actualidad, y con la amable autorización de la autora reproducimos a continuación el texto íntegro de dicha Conferencia.
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"Cervantes y las mujeres"
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Retrato atribuido a Juan de Jáuregui, también llamado el Pseudo-Jáuregui
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Nacimiento y primeros años
A pesar de la gran cantidad de trabajos y de
biografías existentes, la vida del autor del Quijote sigue siendo un misterio
en muchos aspectos.
La fecha y el lugar de nacimiento se conocen desde hace
nada más que 50 años, que es el tiempo transcurrido desde que se conoce el
lugar exacto que debió ocupar su casa natal.
Cervantes no hablaba nunca de sí
mismo, por lo que desconocemos todo de su intimidad. Posiblemente por poseer
una extraordinaria inteligencia hablaba poco de sí mismo.
Que naciera en Alcalá
de Henares ha costado siglos esclarecerlo. Se han barajado muchos lugares,
entre ellos Alcázar de San Juan, Consuegra, Sevilla, Lucena, Madridejos, Herencia, Madrid, Toledo y, últimamente, el
instituto Nova Historia, de Cataluña, afirma que Cervantes en realidad se
llamaba Miquel Servet y escribió el Quijote en catalán, perdiendo mucha calidad
en la torpe traducción al español.
Tampoco
fueron de ayuda sus testimonios, ya que con frecuencia miente sobre su origen
para beneficiar a algún vecino o alguna causa. Menciona Esquivias, Toledo, Sevilla, Madrid, pero no
Alcalá de Henares.
Sabemos que fue bautizado en la iglesia de Santa María, de
Alcalá, el 9 de octubre de 1547, por el acta de bautismo milagrosamente conservada
gracias a la habilidad de su párroco, en 1936, cuando la iglesia fue
intencionadamente incendiada. El párroco escondió el libro de actas de bautismo
en una caja de galletas herméticamente cerrada que luego escondió en un pozo a
la espera de que pasara la barbarie destructora de iglesias.
Se sospecha que
nació el 29 de septiembre, día de San Miguel . De Alcalá salió con 4 años. Los
abuelos maternos eran labradores . El abuelo paterno-Juan de Cervantes-era
cordobés y estudió leyes. La biografía de este hombre, muy agitada, parece
sacada de una comedia de enredos. Se pasó la vida pleiteando. No parece que
fuera una persona con escrúpulos. Para muchos fue un auténtico rufián mezquino
e interesado.. Pasó un tiempo en la cárcel de Valladolid, la que más tarde
conocería su hijo Rodrigo-padre de Miguel-y el mismo Miguel . Américo Castro
nos dejó interesantes datos sobre este curioso personaje .
Rodrigo era su segundo
hijo que casó con Leonor Cortinas. El viejo no asistió a la boda, ni al bautizo
de sus nietos, que se sepa. Miguel fue el cuarto de los 7 hijos . De los padres
de Miguel se sabe muy poco. Del padre sabemos que era cirujano, es decir, entre
barbero y sangrador . No le iban bien las cosas económicamente hablando y la familia se trasladó a Valladolid
en busca de mejor fortuna. Era el año 1551. Valladolid tenía entonces 45.000
habitantes y tampoco les fue bien. La necesidad obligó a Rodrigo a recurrir a un usurero que le
llevó a la cárcel por impago de deudas y la familia fue embargada. Conocemos la
lista de los bienes embargados y da pena leerlo : 3 sillas viejas y dos bancos.
La fortuna de una familia muy pobre.
Se
trasladan a Córdoba donde pensaba
Rodrigo encontrar menos competencia que en Valladolid. Encontró trabajo en el
hospital de la Caridad y en la cárcel del Santo Oficio. Miguel ya tenía 7 años
y empezó la escuela. También sus hermanas, lo que no era frecuente en la época,
ya que las mujeres eran analfabetas. Estudió con los Jesuitas, a quienes alude
en "EL COLOQUIO DE LOS PERROS" en estos términos ; “Aquellos benditos padres y
maestros que enseñaban enderezando las tiernas varas de su juventud, reñían con
suavidad, castigaban con misericordia, animaban con ejemplos, incitaban con
premios”.
Casi nada sabemos de los Cervantes en estos años. Miguel se aficiona
a la lectura. Murieron los abuelos, siguen los problemas económicos y la
familia abandona Córdoba y les perdemos el rastro hasta 1564.
Este permanente
estado de precariedad económica
probablemente produjo en Cervantes esa actitud servil hacia los
poderosos buscando su protección y mercedes que nunca obtuvo.
La familia se
trasladó a Sevilla atraídos por la riqueza de la ciudad. Había en Sevilla gran
afición al teatro, con famosos corrales de comedias. Allí Miguel conoció a Lope
de Rueda, a quien admira y elogia sin paliativos en el prólogo a sus 8
comedias.
Las hermanas de Miguel tendrán suertes distintas.: Andrea, la mayor,
será seducida por un joven que le promete matrimonio, promesa que no cumplió,
pero de cuyas relaciones nacerá Constanza, a quien Miguel profesará mucho
cariño. En su obra abundan las Constanzas.
Luisa entró en el convento de las
carmelitas reformadas en Alcalá , donde convivió con Santa Teresa, a quien
Miguel conoció y de quien hablará con gran entusiasmo.
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| Teresa de Jesús (Óleo de Rubens) |
Juventud: Madrid, Roma, Lepanto
En 1566 Miguel cumple 19
años y un nuevo embargo obliga a la familia a abandonar Sevilla. Se trasladan a
Madrid . Sus apuros económicos se verán aliviados con la muerte de la abuela,
que deja herencia . También Andrea se buscó un protector rico que puso a flote,
si no su virtud, sí su economía. Miguel podrá estudiar con el humanista López
de Hoyos, que será quien primero descubra la asombrosa inteligencia de su
alumno. Le recomienda estudiar letras.
Así se inicia su camino en la literatura. La muerte de la reina Isabel de
Valois , esposa de Felipe II es el motivo de la presentación de algunas
composiciones del joven Cervantes. La reina había muerto a los veintitrés años
al dar a luz a un niño, que nació muerto. Es la época del saturniano príncipe
Carlos, que inspiró a Schiller y a Verdi, siglos más tarde. Las composiciones
de Cervantes no dejan adivinar el genio del escritor. Son poemas que siguen la
moda de la época, sin más pretensiones.
En estos años tiene lugar un episodio
muy oscuro en la vida de nuestro autor y que aún no ha podido ser esclarecido.
Parece que Cervantes tuvo un lance con la espada con un tal Antonio de Sigura,
que era un albañil. El lance ocurrió en el recinto del Palacio Real, lo que
estaba penado con severidad. La justicia persiguió a Cervantes que tuvo que huir,
según unos a Valencia y de aquí a Barcelona y, según otros, al Languedoc. Estos
lances eran muy frecuentes. Lope de Vega, Quevedo, Calderón, entre otros, se
vieron en las mismas y Villamediana murió trinchado en una de estas. El caso es
que en 1569, con 22 años, encontramos a Cervantes en Roma. En aquellos años,
Roma no difería mucho de la Sevilla que Cervantes conocía, pero la moda del
renacimiento a la cultura clásica que
triunfaba en todas las artes, hacía imprescindible la visita a la ciudad eterna
por parte de todo artista que se preciara. Era el centro de la cultura y el
arte y Cervantes no se sustrajo a ese atractivo y a ello se refirió con
frecuencia.
Cervantes entró al servicio del joven cardenal Acquaviva, que solo
tenía un año más que Cervantes. El cardenal era culto y amante de las buenas
letras y amigo de Ascanio Colonna, hijo del general que iba a capitanear la
Armada que daría la batalla de Lepanto y a quien Cervantes dedicará la Galatea. Cervantes entró al servicio del cardenal como camarero, es decir, encargado de
recibir visitas, acompañarle a la mesa, despachar comisiones, abrir la puerta,
etc.
En 1570 Cervantes se alistó en la armada española, aliada de la república
veneciana y el Vaticano contra el turco que avanzaba su dominio del
Mediterráneo y amenazaba con apoderarse de más territorios. Cervantes se mostró
siempre muy orgulloso de su paso por el ejército. Los soldados tenían una vida
muy pintoresca. No llevaban uniforme sino que vestía cada uno como quisiera.
Los españoles llamaban la atención por llevar una indumentaria muy adornada y
algo extravagante, lo que les valió el mote de papagayos, por las plumas
coloreadas con que se adornaban. Cervantes era arcabucero , con espada larga y
morrión. El arcabuz era una especie de
fusil de mano y de uso muy laborioso, como hemos visto en el cine,. El
trabajo de la guerra era muy duro y peligroso. No estaba remunerado, sino que
se remuneraba con el pillaje. El hermano pequeño de Miguel, Rodrigo Cervantes
también se alistó como soldado. Las crónicas describen el grandioso espectáculo
de la armada. Más de 300 naves y 80.000 hombres, casi tantos como los turcos.
Si Cervantes hubiera sido inglés, ¡qué magnífica película habrían hecho en
Holywood!.
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| La
batalla de Lepanto (de artista desconocido). National Maritime Museum,
Greenwich |
El 14 de septiembre de 1571 salió la flota a dar la batalla al
turco, al que encontraron el 7 de octubre en el canal de Lepanto . Cervantes
estaba muy enfermo, con fiebre muy alta y vómitos frecuentes, atendido por su
hermano Rodrigo. A pesar de su estado, Miguel no quiso renunciar a ocupar su
puesto de combate. Hay abundantes datos de su valor y datos veraces cuya
lectura horroriza. Lo normal hubiese
sido que muriesen todos, turcos y cristiano y que todos hubiesen perdido la
batalla. En La Marquesa hubo cuarenta muertos y más de cien heridos. Entre
ellos, Miguel, que recibió tres arcabuzazos, dos en el pecho y uno en la mano
izquierda, lo que siempre llevó con inmenso orgullo. Cuando Avellaneda le
llama viejo y manco, dirá :”Si mis heridas no resplandecen en los ojos de quien
las mira son estimadas, a lo menos, en la estimación de los que saben donde se
cobraron”. Tras la derrota del turco, Cervantes quedó en un viejo y decrépito
hospital en Messina, donde pasó varios meses tratando de curar sus heridas,
pero perdió el movimiento de su mano izquierda. Se quedará en Nápoles, ciudad
que le gusta mucho y de la que hablará en "EL LICENCIADO VIDRIERA" en estos
términos : “ciudad a su perecer y al de todos cuantos la han visto, la mejor de
Europa y aun de todo el mundo “. Allí tuvo su primer encuentro amoroso,
frecuentó academias y a algún poeta.
Leyó y leyó y él vincularía esas lecturas a sus posteriores libros. La
experiencia italiana fue determinante para él y así aparecerá en su obra.
Cautivo en Argel
En
1575 abandonará Italia embarcando con la flota española . Miguel y su hermano
Rodrigo embarcaron en una galera, bautizada LA SOL para regresar a España, pero
una serie de tormentas en el Mediterráneo hizo que La Sol quedara rezagada
respecto al resto de las embarcaciones y fuera apresada por piratas berberiscos
y se llevaron como cautivos a toda la tripulación a Argel. En su obra "EL TRATO
DE ARGEL" nos cuenta la desoladora impresión que le produjo Argel. Dirá :
"Cuando
llegué cautivo y vi esta tierra
tan nombrada en el mundo, que en su seno
tantos
piratas cubre acoge y cierra,
no pude al llanto detener el freno"
Era Argel una
ciudad muy poblada. Tenía más de cien mil habitantes, de los que veinticinco
mil eran esclavos y vivía del descomunal negocio que era el apresamiento de
infelices viajeros de las costas, que se llevaban en calidad de esclavos.
Robaban las naves y pedían elevados rescates por los viajeros, que eran
vendidos en Argel como esclavos. Miguel tuvo la suerte de no pasar ese trámite ya
que pasó a ser posesión de un señor que lo tomó por una persona principal y
pensó pedir un rescate enorme . Comenzaba así un cautiverio de más de cinco
años . La única información que se posee de esos años es la que el autor ofrece
en sus comedias :" EL TRATO DE ARGEL", "LA GRAN SULTANA" y "LOS BAÑOS DE ARGEL". Y
sobre todo en el precioso relato del
Quijote, del Cautivo. Cuánto sufrió
Cervantes en su cautiverio lo cuenta él mismo , mientras la familia en Madrid,
trataba de reunir el dinero para el rescate, lo que no resultaba fácil para
una familia pobre. Vendieron lo poco que tenían . La desesperación de la madre
era tal que ingenió una argucia: pidió ayuda al consejo de la cruzada y juró
que era viuda y pedía ayuda para el rescate de sus dos hijos. La treta dio
resultado y se le concedió un préstamo y se lo entregó a unos frailes que
pensaban viajar a Argel en 1577. Cuando los frailes llegaron con el dinero
recaudado, el dueño de Miguel subió el precio del rescate y se negó a negociar
. Con el dinero de los frailes se liberó a su hermano Rodrigo. Miguel se
arriesgó varias veces a la huida, a pesar de que, si fracasaba, las penas que
se les aplicaba a los esclavos eran terribles :se les empalaba, se les apaleaba
hasta morir,se les rebanaba la nariz y las orejas…
Mientras tanto, la madre en
Madrid reunió trescientos ducados con muchas fatigas. Sacrificó las dotes de
sus hijas Andrea y Magdalena, angustiada por no poder devolver el dinero
prestado. Algunos historiadores la suponen recurriendo a la limosna. El
dinero reunido, se lo entregó a los frailes trinitarios que con el dinero
recaudado, se dirigieron a Argel para liberar a Miguel y lo consiguieron. Pero
ahí no acababan sus problemas. Un tal Blanco Paz difamó el nombre de Cervantes
atribuyéndole “cosas viciosas y feas”. Así que tuvo que hacer frente a esas
acusaciones ante un tribunal eclesiástico, en el que declaró que conservaba
intacta su fe cristiana y que las acusaciones de haber realizado cosas viciosas
y feas eran totalmente infundadas.. la sodomía era práctica frecuente en Argel.
Rescate y primeras obras
Habían pasado doce años desde que dejó a su familia en Madrid y los encontró en
una situación económica muy precaria, acosados por las deudas. El padre viejo y
sin trabajo, las hermanas buscándose la protección de hombres que pudieran
sacarlas a flote. De Rodrigo nada se sabe. Juan, el menor de los hermanos
tampoco sabemos nada. Hay quien dice que se hizo cura… Miguel se entrega a la
escritura. Publica una novela pastoril- "La Galatea" -, que era el género de moda a
la búsqueda de un mecenas.
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Portada de La Galatea (1585), primera obra publicada por
Miguel de Cervantes.
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Las tropas
españolas tomaron las Azores y en Madrid se celebraron grandes fiestas con
muchas representaciones teatrales en los corrales de comedias. El público se
divertía mucho y prestaba poca o ninguna atención a lo que se representaba.
Hasta que llegó el monstruo, Lope de Vega que cambió completamente aquella
situación.
Cervantes logró colocar alguna de sus obras, lo que le reportó algún
dinero, pero escaso y no pudo hacer frente a las deudas contraídas. Intentó
enrolarse para ir a las Indias, pero fue rechazado. Mientras tanto, Miguel se
enamora de Ana, una mujer casada con un tabernero. Cervantes debió de conocerla
en la taberna en que vendía vino. No habla de ella, pero mantuvo el martelo
durante varios meses y, de esa relación, nació Isabel en 1584, a la que llegó a
reconocer tras la muerte del tabernero. La hija no solo no le proporcionó
ninguna alegría a su padre sino que fue una fuente de disgustos para la vejez
del escritor.
Tuvo que resolver unos asuntos en Esquivias y allí conoció a
Catalina Salazar, que vivía con su madre, viuda. Catalina tenía 19 años y
Miguel treinta y tres. Tras dos meses de noviazgo se casaron. De la familia de
Cervantes no asistió nadie. En Esquivias Miguel sigue escribiendo y tres meses
después de la boda, viaja a Madrid a tramitar la representación de sus obras
por lo que recibe algún dinero. Abandona la escritura durante más de veinte
años. Recluido en Esquivias se dedica a administrar los bienes de la familia de
su mujer. Años después, en el prólogo a las "OCHO COMEDIAS", se refirió a esos
años de silencio con una elegante frase: “tuve otras cosas en que ocuparme”.
Para resolver asuntos económicos de la familia de su mujer viajó con frecuencia
a Toledo, que era más populosa e importante que Madrid. Le gustaba Toledo a
Cervantes y a ella le consagra la acción de "LA ILUSTRE FREGONA".
A los veintiocho
meses de su matrimonio, Cervantes abandona pueblo y mujer en 1587. Desconocemos
los motivos. Parece que Miguel decidió vivir su vida de modo independiente.
Viaja a Sevilla, que era una ciudad rica y muy vital. Allí recibe el
nombramiento de requisador de aceite y trigo gracias a alguna amistad
influyente que tenía en Sevilla. Su primera comisión tuvo lugar en Écija, donde
tenía plenos poderes para acopiar trigo para abastecimiento de la armada.
Varios historiadores consideran escaso el viático de Cervantes: 12 reales
diarios, comparado con la responsabilidad que conllevaba el cargo, pero es
cierto que manejaba grandes cantidades de dinero y Cervantes conocerá la época
más próspera de su vida. Los historiadores apuntan relatos diferentes a la vida
de Cervantes en esta época. Manejaba dinero y lo gastaba con alegría. Parece
que era generoso y muy aficionado al juego, como lo eran los ricos, los pobres, los reyes, nobles,
plebeyos, rústicos y villanos. Cervantes que había pasado parte de su vida en
el ejército, en cautiverio o en posadas de camino sabía jugar y jugaba fuerte.
Lo cierto es que a pesar de las
sospechas, Cervantes fue absuelto del delito de hurto ya que pudo probar su
inocencia.
Regreso a Madrid y vuelve a visitar a Ana, la tabernera y madre de
su hija y frecuenta los ambientes literarios. También viaja a Esquivias a
reunirse con su esposa. Nueva decepción, ya que vuelve a solicitar se le admita
para viajar a las Indias. Ya ha cumplido los cuarenta años y se encuentra
desilusionado, pero escribe entonces el libro más ilusionado que existe, como
es el Quijote. Vuelve a Sevilla para retomar el oficio de requisador de trigo.
Desempeñará ese oficio hasta 1593. Fue denunciado por vender parte del trigo
que recaudaba y fue arrestado en Castro del Río. No sabemos cuánto tiempo, pero
no debió de ser mucho. Otra vez a Madrid donde pretende un puesto en la
administración pública. Muere su suegra que deja una sustanciosa herencia, pero
no a su yerno. Probablemente porque no le perdona su huída de Esquivias, pero
también por temor a la liberalidad de Cervantes con el dinero Mientras tanto,
consigue que Hacienda le comisione para cobrar atrasos de impuesto en el reino
de Granada por valor de dos millones y medio de maravedíes. Después de onerosos
trámites y de hacer un depósito ante notario que garantizase la suma recaudada
con sus propios bienes. En 1594 está en Andalucía donde se le exige una
liquidación de todo lo que se le adeudaba a las arcas reales. No era mucho lo
que había recaudado. Solo 136.000 maravedíes. Tenía que viajar con ese dinero a
Madrid, es decir, cruzar Despeñaperros con esa cantidad de dinero. Confió la cantidad a Simón Freire, un negociante sevillano, junto con 2000 reales suyos y
el salario obtenido durante aquellos meses. Viaja a Madrid de donde le pide a
Freire que le envíe el dinero que le había confiado. Freire había desaparecido.
Un magistrado de la audiencia de Sevilla le reclama el dinero recaudado para la
administración pública, es decir, dos millones y medio de maravedíes. Imposible
para Cervantes hacerse cargo de esa cantidad, así que de vuelta a la cárcel. No
sabemos con exactitud por cuánto tiempo. Cervantes envía un pliego de descargos
al rey Felipe II quien ordena su liberación de inmediato y su presencia en
Madrid para rendir cuentas, pero el juez con maniobras dilatorias le retiene
unos meses más en prisión. Hasta abril de 1598. No se sabrá nada de él hasta
1600.
Publicación de la Primera Parte del Quijote
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Primera edición del Quijote (1605).
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Muere el rey Felipe II y Cervantes escribe unos versos en su honor, que gustaron
mucho y le dieron fama. En 1605 se publica la primera parte del Quijote. Felipe III aconsejado por el Duque de Lerma
traslada la corte a Valladolid, donde se trasladará Cervantes con todas sus
mujeres : sus hermanas, su sobrina, su hija Isabel y su esposa Catalina. Vivían
en las afueras de la ciudad, frente al matadero y a espaldas del hospital de la
Resurrección, a orillas del río Esgueva. Valladolid era una ciudad con carácter
y empaque, con gran esplendor de palacios suntuosos y una imponente plaza
mayor. A comienzos de 1605 se puso a la venta el Quijote en Madrid y Valladolid
en una edición de 2000 ejemplares. El libro causó gran impacto por su
genialidad, escrito por un poeta de segunda fila. Fue leído como un libro para
hacer reír (cura la melancolía, hoy depresión) . El humor de Cervantes es de
tal finura, que embelesa al lector. Tan grande fue el éxito que ese mismo año
ya salió la segunda edición. Le iban bien las cosas a Cervantes y pudo
permitirse el lujo de contratar a una sirvienta que se fue a vivir con las
cinco mujeres de Cervantes que seguían cosiendo en el taller de costura que
había establecido Isabel. Seguramente entonces empezó a escribir "EL COLOQUIO DE
LOS PERROS", que se desarrolla en el hospital de la Resurrección, de Valladolid.
Fue esa etapa de su vida, una de las más tranquilas y apacibles, pero pronto se
verá truncada la tranquilidad con un desagradable episodio que tanto dolor
causó a Miguel.
Frente a la casa de Cervantes vivía un matrimonio cuya esposa
mantenía martelo con un navarro llamado Gaspar de Ezpeleta. Un noche este
hombre gritaba escandalosamente pidiendo auxilio al estar malherido, muy
probablemente acuchillado por el cornudo que pretendía eliminar a quien le
había espectacularmente coronado. A socorrerlo bajaron algunos vecinos, entre
ellos Cervantes. A poco acudieron el alcalde y sus alguaciles y allí mismo
empezaron las pesquisas. Era evidente la culpabilidad del cornudo, pero era
amigo del alcalde y había que buscar otro culpable de inmediato y allí estaba un
tal Miguel de Cervantes a quien culpar y encarcelar. No fue muy larga su
estancia en la cárcel, pero fue muy desagradable y amargó aún más la vida del
escritor y, sobre todo, le dolió que se implicara a las mujeres de su familia,
infamantemente apodadas LAS CERVANTAS, en las correrías del navarro, hombre
rico y muy golfo.
Últimos años en Madrid
Al año siguiente,1606, la corte regresa a Madrid para lo que
se precisaron 400 parejas de bueyes y 2000 hombres. El éxodo debió ser digno de
verse. La mudanza dejó sin caballería a Valladolid y alrededores, con lo que la
familia de Cervantes, que también regresaba a Madrid, tuvo que trasladarse a
pie. Se instalaron en el barrio de Atocha, cerca de la imprenta de Juan de la
Cuesta. El éxito del Quijote era enorme, también fuera de España. Hubo
ediciones en Londres y Bruselas por las que su autor no recibió un solo
céntimo. Su hija Isabel empezó a manifestarse como una mujer de un egoísmo
feroz y con un carácter difícil, enfrentándose a todo aquel que osara
contradecirla. Se había propuesto vivir mejor que su madre, la tabernera y que
su padre, el poeta. Isabel se casó, tuvo una hija con otro hombre, enviudó,
volvió a casarse y se fue a vivir con un viejo rico que la mantenía con su
hija.
Después de increíbles situaciones
propias de las comedias de enredo de la época, Cervantes consigue que Isabel se
case y lleve una vida sin grandes escándalos. La vida de Cervantes debió de ser
muy desgraciada en esta etapa. Se refugió en la escritura y la fe religiosa. De
esta época, data la fundación de la Hermandad de Esclavos del Santísimo
Sacramento. En estos años tuvo lugar la expulsión de los moriscos, lo que
alegró mucho a Cervantes. El tenía muchas razones para odiar a moros y moriscos
y todo lo que tuviera que ver con ellas. En "EL COLOQUIO DE LOS PERROS" los llama
“esta morisma canalla” y la apellida de polilla, picaza y comadreja de los
españoles, cuya ciencia no era otra que robarnos y hace decir a Ricote de la
expulsión de los de su raza de España : “fue inspiración divina la que movió a
su majestad pues no era bien criar la sierpe en el seno, teniendo los enemigos
dentro de casa”.
Las relaciones con su hija son ya irreconciliables, mientras
la fama del Quijote no cesaba de crecer, pero seguía siendo pobre. Tuvo lugar
en su vida otro episodio que añadió amargura a su vida : conoció Cervantes al
conde de Lemos, refinado poeta y mecenas de artistas. En 1610 fue nombrado
virrey de Nápoles y decidió trasladarse con una corte de artistas y poetas.
Cervantes pidió ser incluido en esa lista, pero su petición fue rechazada. Se
sentía viejo, extenuado física y moralmente, pero se tuvo que resignar. Al conde
de Lemos le había dedicado sus novelas ejemplares, a quien llamará “mi verdadero
señor y bienhechor mío “. Magnífico prólogo, como todos los suyos, que contiene
su retrato. El único fidedigno que tenemos:
...........................
......"Éste que veis aquí,.de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galeta y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino...."
............................
Es tan extraordinario ese
retrato que parece que habla de otra persona, como si él observara a otro.
Seguramente y sin proponérselo, nos ofrece también un retrato moral, presentándose
como un hombre orgulloso y débil. Pero aún le quedaba más sufrimiento que
soportar.
Era costumbre en la época copiar, plagiar y continuar obras
literarias de otros autores (recordemos Lazarillo y Celestina). Lo que hará Avellaneda es aprovecharse de la
ficción cervantina de que él no era el verdadero autor del Quijote, sino el
moro Cide Hamete Benengeli. Estaba ya por la segunda parte cuando le sorprendió
el libro de Avellaneda quien, además de plagiarle, le insulta y le llama viejo
y manco. Cervantes tendrá la genialidad de hacer hablar a Don Quijote del
apócrifo, con lo que resulta que este benefició al auténtico. Solo el poseedor
de una técnica tan genial como Cervantes pudo convertir en literatura algo tan
miserable.. La audacia de Cervantes fue enorme y espectacular. Su lección es
portentosa : hace crítica y creación literaria a un tiempo. El mayor error de
Avellaneda fue escribir contra Don Quijote y Sancho y no contra Cervantes.
¿quién era Avellaneda?. Han atribuido ese nombre a todos los autores contemporáneos
de Cervantes, pero seguimos sin saberlo. En todo caso, aceleró la culminación
de la segunda parte, que salió en 1615. Su superioridad respecto a la primera
es notoria y admitida por todos. Con la muerte de Don Quijote, Cervantes cierra
la más hermosa metáfora sobre la vida del hombre. La novela que empieza en un
tono jocoso habrá arrancado más lágrimas a los lectores ante el derrumbe de
todo : locura, libros de caballería, andanzas, amistad, amor. La muerte de Don
Quijote es ejemplar. A Cervantes le quedaba poco tiempo. Suficiente para
escribir el "PERSILES" con un prólogo que es una joya. Pocas palabras habrá más
emocionadas y verdaderas, más tristes y más esperanzadas. Es difícil contener
las lágrimas al leerlo.
Sabemos que murió el 22 de abril, días después que Shakespeare
y que dejó a su mujer como testamentaria. Fue triste su vida y también su muerte, pero nos queda
la amistad de Don Quijote, Sancho, Teresa, Don Diego de Miranda, caballero del
verde gabán, Sansón Carrasco...y tantos personajes inolvidables. Se ha dicho
que es un libro inagotable, que puede leerse 100 veces y siempre resulta nuevo,
lo que le hace eternamente joven y nos hace pensar que es mucho más que un
libro. Para nosotros, los lectores es algo distinto a lo largo de nuestra vida
en cada lectura que hacemos.
Terminaré leyendo el prólogo al Persiles.
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Prólogo a "Los trabajos de Persiles y Sigismunda"
"Sucedió, pues, lector amantísimo, que,
viniendo otros dos amigos y yo del famoso lugar de Esquivias, por mil causas
famoso, una por sus ilustres linajes y otra por sus ilustrísimos vinos, sentí
que a mis espaldas venía picando con gran priesa uno que, al parecer, traía
deseo de alcanzarnos, y aun lo mostró dándonos voces que no picásemos tanto.
Esperámosle, y llegó sobre una borrica un estudiante pardal, porque todo venía
vestido de pardo, antiparas, zapato redondo y espada con contera, valona
bruñida y con trenzas iguales; verdad es, no traía más de dos, porque se le
venía a un lado la valona por momentos, y él traía sumo trabajo y cuenta de
enderezarla.
Llegando a nosotros dijo
:
-¿Vuesas mercedes van a alcanzar algún
oficio o prebenda a la corte, pues allá está su Ilustrísima de Toledo y su
Majestad, ni más ni menos, según la priesa con que caminan?; que en verdad que
a mi burra se le ha cantado el víctor de caminante más de una vez.
A lo cual
respondió uno de mis compañeros:
-El rocín del señor Miguel de Cervantes tiene
la culpa desto, porque es algo qué pasilargo.
Apenas hubo oído el estudiante el
nombre de Cervantes, cuando, apeándose de su cabalgadura, cayéndosele aquí el
cojín y allí el portamanteo, que con toda esta autoridad caminaba, arremetió a
mí, y, acudiendo asirme de la mano izquierda, dijo:
-¡Sí, sí; éste es el manco
sano, el famoso todo, el escritor alegre, y, finalmente, el regocijo de las
musas!
Yo, que en tan poco espacio vi el grande encomio de mis alabanzas,
parecióme ser descortesía no corresponder a ellas. Y así, abrazándole por el
cuello, donde le eché a perder de todo punto la valona, le dije:
-Ese es un
error donde han caído muchos aficionados ignorantes. Yo, señor, soy Cervantes,
pero no el regocijo de las musas, ni ninguno de las demás baratijas que ha
dicho vuesa merced; vuelva a cobrar su burra y suba, y caminemos en buena
conversación lo poco que nos falta del camino.
Hízolo así el comedido estudiante,
tuvimos algún tanto más las riendas, y con paso asentado seguimos nuestro
camino, en el cual se trató de mi enfermedad, y el buen estudiante me desahució
al momento, diciendo:
-Esta enfermedad es de hidropesía, que no la sanará toda
el agua del mar Océano que dulcemente se bebiese. Vuesa merced, señor
Cervantes, ponga tasa al beber, no olvidándose de comer, que con esto sanará
sin otra medicina alguna.
-Eso me han dicho muchos -respondí yo-, pero así
puedo dejar de beber a todo mi beneplácito, como si para sólo eso hubiera
nacido. Mi vida se va acabando, y, al paso de las efeméridas de mis pulsos,
que, a más tardar, acabarán su carrera este domingo, acabaré yo la de mi vida.
En fuerte punto ha llegado vuesa merced a conocerme, pues no me queda espacio
para mostrarme agradecido a la voluntad que vuesa merced me ha mostrado.
En
esto llegamos a la puente de Toledo, y yo entré por ella, y él se apartó a
entrar por la de Segovia.
Lo que se dirá de mi suceso, tendrá la fama cuidado,
mis amigos gana de decilla, y yo mayor gana de escuchalla.
Tornéle a abrazar,
volvióseme a ofrecer, picó a su burra, y dejóme tan mal dispuesto como él iba
caballero en su burra, a quien había dado gran ocasión a mi pluma para escribir
donaires; pero no son todos los tiempos unos: tiempo vendrá, quizá, donde,
anudando este roto hilo, diga lo que aquí me falta, y lo que sé convenía.
¡Adiós,
gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos; que yo me voy muriendo, y
deseando veros presto contentos en la otra vida!
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**La Dra. Carmen Casado Linarejos, comenzó sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Valladolid y realizó la especialidad en Lengua y Literatura Española en la Universidad de Salamanca. Por cuestiones familiares se trasladó a Dinamarca, donde desempeñó el Lectorado de Español en la Universidad de Aarhus, mientras preparaba las oposiciones a Cátedra de Instituto Superior. Allí tuvo a sus tres hijos y, una vez aprobada las oposiciones de Enseñanza Media, en 1985 accedió, mediante concurso –oposición, a la plaza de Inspectora de Educación en la Dirección provincial de Zamora, donde permaneció hasta 1992, siendo Jefa del Servicio de Inspección.
En 1992 se incorporó a la docencia en el Instituto Central Jorge Manrique de Palencia, donde había estudiado su bachillerato. Allí permaneció hasta Setiembre de 2011 en que se jubiló como Catedrática Emérita.
Entre sus publicaciones destacamos:
“La Sociedad Peruana en las novelas de Ciro Alegría”. Universidad Complutense de Madrid. Año 1974. Sobresaliente cum laude. Tesis Doctoral sobre Literatura Indigenista Hispanoamericana.
“Estudio y selección de relato hispanoamericano contemporáneo”. Valladolid. Ed. Ámbito
“La poesía de Marcelino Garcia Velasco”. Academia Tello Téllez de Meneses . D. P. de Palencia
“Tres calas en la Novela española de la Postguerra: Juan García Hortelano, Juan Marsé y Juan Goytisolo. Revista Ínsula
"Antología del Cuento Hispanoamericano contemporáneo". Marzo de 1993
“En el Centenario de la Generación del 98”. Revista Ínsula. 1998
“Escritores españoles, bachilleres en el Instituto Jorge Manrique: Ramón Gómez de la Serna y Alejandro Casona”. Junta de Castilla y León. 2008
"Comentarios a una novela desconocida. Ignacio Prieto del Egido y la novela de la Patagonia" . Bilbao 2012.
“Trinidad Arroyo, la primera mujer bachiller del Instituto Jorge Manrique” . En “Sentir y potenciar Palencia". Caja España 2013
La Poesía de Marcelino García Velasco. Institución Tello Téllez de Meneses. Diputación de Palencia. Año 2013
“El Instituto Jorge Manrique: algunos apuntas para el estudio de un instituto histórico”. Ibídem.
“El estudio de la Poesía de José Maria Fernandez Nieto.” En prensa
Colaboradora habitual del diario “El Norte de Castilla “ de Valladolid, sobre el uso del Lenguaje Periodístico.