miércoles, 4 de noviembre de 2015

Teresa de Jesús y el don de ser Mujer y Apóstol - II parte

Segunda parte de la Conferencia  "Teresa de Jesús y  el don de ser Mujer y Apóstol".

Por Sor Estibaliz Reino Prada. O.C.D.

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Teresa de Jesús. Oleo de Francois Gerard. 1827


El Siglo XVI español. Un Siglo de Oro

Teresa nace el 28 de marzo de 1515 y muere el jueves 4 de octubre de 1582. Ese día justo era el último del calendario juliano y le sucedía el viernes 15 de octubre del calendario gregoriano. Sus 67 años de existencia transcurren, por tanto, en pleno S XVI. 

1.-  El entramado social. 

 El hispanista Bartolomé Bennassar en su libro “La España del Siglo de Oro” nos pinta la sociedad española de este siglo, llamado de oro, como la sociedad de las desigualdades. Según Bennassar: “En la historia del mundo pocas sociedades han acumulado tantas desigualdades en unos espacios tan restringidos como la España del Siglo de Oro. Su paisaje social presenta una diversidad prodigiosa. A decir verdad, la desigualdad está en todas las partes.”[1]           

 Algunas de estas desigualdades son:
  • Desigualdad en las fortunas: mientras algunos pocos grandes de España disfrutan de grandes fortunas, un trabajador manual apenas alcanza para comer diariamente. 
  • La desigualdad de los status, la de la condición social. No solo referida a la organización estamental, sino más bien a la brutal diferencia dentro de los estamentos, especialmente el de la nobleza. 
  • La de los conversos o la diferencia que proviene de la limpieza de sangre, de una historia familiar limpia de sangre judía o mora. En el siglo XVI crece la exigencia de este requisito para la integración o exclusión social.
  •  La desigualdad de las sociedades de las Españas periféricas y la de las mesetas castellanas centrales. 
Siglo de desigualdades. "Niños comiendo uvas y melon". Murillo 1650

2.-  El papel de la Iglesia. 

 La Iglesia hay que considerarla como un poder social importante: asociada a la nobleza, propietaria de una gran parte del suelo, destinataria de recaudaciones (rentas, diezmos). Pero tampoco se escapa de grandes desigualdades en su seno: desde el alto clero adinerado y poderoso al bajo clero empobrecido y cada día más numeroso. Esto, en cuanto al clero secular, en cuanto al regular las cosas corren parejas: hay monasterios que acumulan rentas y riquezas y otros pasan gran necesidad. Es habitual que los segundones de una nobleza que va descapitalizándose acabe, sin más vocación que la de remediarse, en los conventos acomodados. Es también el caso de las doncellas que no pueden aspirar a un buen casamiento, por falta de dote o de linaje.  

2.1 La Inquisición 

 La Inquisición o Santo Oficio había sido creado para luchar contra la herejía de los judaizantes, también de los descendientes de los moros, aunque en menor medida. Poco a poco y en su celo por la pureza de la fe había ido ensanchando su sombra contra luteranos, erasmistas, iluminados y cualquier otra doctrina o práctica que pudiera ser susceptible de considerarse contraria o peligrosa para la fe católica. 

La Inquisición es no solo un órgano de intolerancia y represión sino lo que hoy podríamos llamar una institución terrorista y, no tanto por la crueldad de sus métodos de castigo sino por su desarrollo burocrático, policial y judicial; porque con su metodología de la sospecha, sus procesos ocultos, la indefensión de los acusados y el edicto que obligaba a todo el mundo a denunciar los delitos contra la fe de los que se tuviera conocimiento, inoculaba el terror a ser denunciado, por causas ajenas a la fe, tales como las enemistades y hacía a todos vivir en la inseguridad y sospecha con sus vecinos

2.2 Una Iglesia en búsqueda. Una Iglesia de santos 

Como contrapunto a esta Iglesia tan oscura, aliada al poder económico y social, corrompida, y represora ideológica desde la Inquisición, anda el Espíritu despertando al conocimiento de Dios y al seguimiento evangélico. Se produce un cambio de orientación en la enseñanza de la teología en las universidades y la aparición de figuras señeras que acabaremos viendo convertidos en santos, aunque en vida les costará estar, como sospechosos de desviación doctrinal, en el ojo de mira del Santo Oficio. 

Bajo el impulso del cardenal Cisneros y el ejemplo de Alcalá de Henares, floreció por España una siembra de facultades de Teología. Y ésta experimentó un auténtico renacimiento: de un estéril discurso retórico en el que había caído, a una búsqueda de conocimiento de Dios desde nuevos planteamientos antropológicos y epistemológicos. Contarán además con instrumentos tan valiosos como la Biblia políglota (hebreo, griego y latín). La teología española acabará exportando a toda Europa la teología positiva, cuyo padre fue Melchor Cano.[2] 

 Juan de la Cruz. Coetáneo y amigo de Teresa. Dibujo anónimo siglo XVI

Paralelo a esta búsqueda científica o teológica, encontramos un número nada despreciable de figuras que se lanzan al conocimiento de Dios, por el encuentro apasionado con Él en la oración mental o afectiva, en la entrega a los hermanos más desfavorecidos, en la penitencia y el despojo. Algunos de estos son tan conocidos y queridos para nosotros como: Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Francisco de Borja, Pedro de Alcántara, Juan de la Cruz, Juan de Dios, Tomás de Villanueva, Juan de Ribera, Juan de Ávila, Toribio de Mogrovejo, Entre los cuales, algunos ocuparon sedes episcopales y destacaron como pastores insignes. Se une a este grupo de santos, Teresa de Jesús.  

La situación de la mujer  

Entre los muchos desdichados del Siglo de Oro, sin duda hay que contar a las mujeres, por el mero hecho de serlo. Las mujeres son seres sin entidad propia: sin acceso a la cultura, sin derecho a decidir sobre su propia vida. 

Las mujeres solo pueden aspirar a dos salidas dignas en la vida: el matrimonio o el convento. La soltería no se contempla, porque es mal vista.

 Hubo algunas mujeres independientes y poderosas, pero eran una excepción. A algunas de ellas las vemos creando beaterios, auténticas sociedades femeninas y defensoras de la mujer que trasgredían el orden establecido. Fueron por ello víctimas de la vigilancia inquisitorial. La mujer tenía que estar sometida, o a la regla del monasterio o a la vigilancia y tutela del marido. 

Ya el mero hecho de nacer mujer era la mayoría de las veces un disgusto para la familia. Una hija suponía tener que proveerla de una buena dote. Sin dote quedaba condenada a no casarse. Entonces la salida era ingresar en un convento para lo cual se necesitaba una dote menor. Por ello en los conventos encontramos junto a mujeres con verdadera vocación, doncellas, niñas, viudas encerradas por remediarse, incluso casadas en ausencia de los maridos. 

Los matrimonios los concertaban las familias, a veces desde la infancia. No se pedía mucho más que un sentimiento de aceptación y voluntad de convivir. El amarse no era ni la causa ni el fin. El fin del matrimonio era la descendencia.

La mujer, según la ideología religiosa y social, prácticamente identificadas, tiene que quedar, por decencia, relegada al mundo privado, a sus labores domésticas (la crianza de los hijos y complacer al esposo). Las virtudes que deben adornarla son: la pureza, el recato, la honestidad, la discreción, humildad y obediencia. Una mujer culta, con criterio propio no es un ideal, sino un peligro.

Felipe II. Retrato de Antonio Moro. 1560. Museo BB.AA. Bilbao

 La única formación, por tanto, que recibe la mujer es la necesaria para ser una mujer decente y defender con su vida la honra y honor de la familia. Es por ello que en una sociedad mayoritariamente analfabeta (se calcula un 80% de analfabetismo), el colectivo femenino podía superar el 90%. Cifra que se vería superada si contamos las que no sabían escribir, o no podían hacerlo más allá de la firma. 

Cabe destacar que frente a esta cota de analfabetismo, hubo grupos privilegiados de mujeres que desde el reinado de Isabel la Católica, y el movimiento cisneriano destacaron por su cultura. Son las humanistas, cercanas a la corte, que han tenido de manera excepcional acceso al latín, lengua de muchos de los libros del momento. Algunas de ellas escribieron y llegaron a alcanzar gran prestigio, incluso a sentar cátedra en Alcalá o Salamanca. Destacan: Beatriz Galindo, Juana de Contreras, Francisca de Nebrija, Luisa de Medrano, Luisa Sigea, Cristobalina Fernández de Alarcón... y así podríamos encontrar hasta una treintena a las que Quevedo denominó despectivamente “hembrilatinas”

Monumento en Madrid a Beatriz Galindo " La Latina", extraordinaria humanista en el siglo de Teresa

Pero, salvando estas excepciones, incluso en las clases más favorecidas, las mujeres eran un grupo indefenso, a merced del capricho y humor de los varones que podían ejercer sobre ellas fácilmente el dominio y el abuso. ¡Cuánto más en los grupos más desfavorecidos! (servicio, campesinas, artesanas…) 

La discriminación de la mujer era no solo estructural sino, lo que resulta más grotesco hoy para nuestra sensibilidad, sostenido ideológicamente, incluso por algunos grandes pensadores que defendían que las mujeres eran mentalmente discapacitadas, por tanto, no servían para la instrucción intelectual. Y, por no quedar ahí, eran además moralmente perversas. Veamos algunas de las frases que nos ha dejado la literatura de aquel tiempo:

 «Puesto que la mujer es un ser débil, con un juicio inseguro y proclive a ser engañada (algo que puso de manifiesto Eva, madre de los hombres, a la que embaucó el diablo con un argumento frívolo), no conviene que ella enseñe, no sea que, después de aceptar una falsa opinión sobre un tema, la transmita a los oyentes con la autoridad propia del docente y arrastre también a los demás fácilmente a su propio error, porque los discípulos los aceptan de buen grado las enseñanzas del maestro»  (Vives, La formación de la mujer cristiana, libro primero, cap. IV ).

«Pero en una mujer nadie busca ni la elocuencia, ni el ingenio, ni la prudencia, ni las artes de la vida, ni saber administrar el Estado, ni la justicia, ni la benignidad; nadie, a la postre, busca otra cosa que no sea la virginidad» (Vives, La formación de la mujer cristiana, libro primero, cap. VI). 

   «No es adecuado que una mujer esté al frente de una escuela, ni que trabaje entre hombres o hable con ellos, ni que vaya debilitando en público su modestia y su pudor […], pero si se encuentra en alguna reunión, con los ojos bajos guardará recatadamente silencio, de manera que la vean algunos pero sin que nadie la oiga»  (Vives, La formación de la mujer cristiana, libro primero, cap. IV).

 «Es justo que se precien de callar todas, así aquellas a quien les conviene encubrir su poco saber, como aquellas que pueden sin vergüenza descubrir lo que saben; porque en todas es, no solo condición agradable, sino virtud debida el silencio y el hablar poco. […]. Porque, así como la naturaleza, como dijimos y diremos, hizo a las mujeres, para que, encerradas guardasen la casa, así las obligó a que cerrasen la boca. […] Porque el hablar nace del entender, y las palabras no son sino como imágenes o señales de lo que el ánimo concibe en sí mismo» (Fray Luis de León, La perfecta casada, capítulo XVI).

“Desque vieres a tu mujer andar muchas estaciones y darse a devoterías y que presume de santa, ciérrale la puerta; y si esto no bastare, quiébrale la pierna si es moza, que coja podrá ir al paraíso desde su casa sin andar buscando santidades sospechosas. Bástele a la mujer oír un sermón y hacer si más quiere, que le lean un libro mientras hila, y asentarse so la mano de su marido”. Fco. de Osuna.


Notas 

[1] BENNASSAR, Bartolomé, “La España del Siglo de Oro”, Editorial CRÍTICA, Barcelona 1983 

[2]La teología positiva se presenta perfectamente realizada en el De locis theologicis  (1562) de Melchor Cano. Los lugares teológicos o fuentes de la teología se sitúan, no en las cuestiones temáticas (Trinidad, Encarnación, Gracia), como en la teología medieval sino en Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica, la autoridad de la Iglesia Católica, la autoridad de los Concilios Ecuménicos, la autoridad del Sumo Pontífice, la doctrina de los Padres de la Iglesia, la doctrina de los doctores escolásticos y canonistas, la verdad racional humana, la doctrina de los filósofos y la historia.




Ver el inicio y primera parte de esta conferencia aquí  

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  ( continuará )

 Coordinación: Julia Gómez Prieto. AMUB

domingo, 1 de noviembre de 2015

TU YOUYOU , primera mujer china galardonada con un Nobel

La curiosa historia de la Premio Nobel de Medicina 2015 por su descubrimiento de una "nueva" terapia contra la malaria.   




Tu Youyou , nacida un 12 de Diciembre de 1930 en  Ningbo, provincia de Zhejiang, se ha convertido - a sus casi 85 años -  en la primera científica china en ser galardonada con el premio Nobel de Medicina. La elección de su candidatura supone también un reconocimiento internacional a la contribución de la medicina tradicional china al tratamiento de la malaria y otras enfermedades. 

Tu Youyou había terminado sus estudios de Farmacia en la Universidad de Pekín en 1955, para continuar con un curso de formación  de dos años y medio sobre la medicina china tradicional, dirigida a los expertos en medicina occidental. Gracias a su formación, se fue  especializando  en fármaco-química  y en ramas técnicas de mejora de tratamiento de la medicina china tradicional con métodos científicos modernos.  

 En 1972 Tu y su equipo crearon un medicamento antipalúdico, con una estructura completamente nueva, la Artemisina. Fue el único medicamento  reconocido por el mundo entero y sobre el que se fundan todas las esperanzas de vencer al paludismo, que  se resiste a los tratamientos con los medicamentos clásicos .

 La malaria era tratada desde el siglo XVII  con las cortezas del árbol de la quinina,  que había sido usado y traído por los jesuitas de Perú.  Este método fue mejorado en 1820 por los químicos franceses que consiguieron extraer de la corteza el principio activo llamado "quinina". Y en 1930 la Bayer alemana,  buscando una mayor eficacia del producto, inventó la Cloroquina  que se utiliza hoy en día.

 Como ha explicado la asamblea de científicos que eligen a los ganadores, el paludismo o malaria, "ha estado junto a la humanidad desde que tenemos memoria". En la actualidad, la enfermedad sigue siendo uno de los grandes asesinos de pobres en las regiones más desfavorecidas del planeta. Esta infección parasitaria que se transmite por la picadura de mosquitos, acaba cada año con la vida de más de medio millón de personas. 

La elegida de Mao

En 1969, con China sumida en la Revolución Cultural, Mao creó el Programa Secreto 523, en el que unos 50 institutos de todo el país se lanzaron a encontrar un nuevo tratamiento. Tu Youyou fue nombrada jefe del proyecto en su instituto. La investigadora repasó unas 2.000 recetas antiguas de medicina china, en busca de compuestos de interés, y analizó la eficacia de 380 extractos de plantas en animales infectados de paludismo.  

Youyou encontró la pista en un texto de hace 1600 años, el "Manual de prescripciones para emergencias ",  elaborado por Ge Hong en el siglo IV, en el año 340.  Entre esas plantas estaba la artemisia annua (ajenjo), cuyas propiedades figuraban en varios libros históricos de medicina china. 

Diploma de comunicación del Premio Nobel de Medicina 2015 compartido por Tu con otros dos científicos 

 Aun tuvo que perfeccionar la técnica hasta que el compuesto resultó 100% efectivo contra el parásito de la malaria (Plasmodium falciparum). Tras experimentar con animales enfermos, ella fue la primera voluntaria en tomarlo para comprobar si era seguro. 

Fue en las décadas de 1960 y 1970, durante los convulsos años de la Revolución Cultural, cuando desarrolló las investigaciones que le han valido el Nobel de 2015. A pesar del cierre de las universidades y de la humillación pública de la comunidad intelectual durante aquel período, el contexto internacional motivó que Mao promoviese en 1967 un programa secreto de investigación farmacológica, para encontrar un tratamiento contra la malaria, que ayudase a las tropas del aliado Ho Chi Minh en su guerra contra Vietnam del Sur, apoyado militarmente por Estados Unidos hasta su derrota en 1975.  La causa no era tanto la guerra contra EE UU como una variante de la malaria, que estaba matando muchos más soldados y civiles que la contienda, pues el parásito se había vuelto inmune a los tratamientos convencionales basados en cloroquina

En 1975 se publicó el primer estudio científico en inglés describiendo los excelentes resultados del compuesto en la lucha contra el parásito Plasmodium falciparum. Siguiendo la tradición comunista, no había firmantes, lo que contribuyó a que Youyou y su excepcional hallazgo fuesen poco conocidos, incluso para expertos en este campo, hasta hace pocos años. 

En la actualidad, la artemisina se sigue extrayendo del ajenjo y es usada junto a otros fármacos, lo que permite reducir la mortalidad de la malaria un 20% en adultos y hasta un 30% en niños. Esto supone salvar cada año 100.000 vidas solo en África, uno de los continentes más castigados por esta enfermedad, según ha destacado el Instituto Karolinska de Estocolmo, responsable de la concesión del premio Nobel de Medicina. No obstante, el parásito de la malaria está desarrollando resistencia a la artemisina, lo que hace crucial desarrollar nuevos tratamientos,  y especialmente una vacuna.   

Youyou sigue afiliada a la Academia China de Medicina Tradional. Actualmente, a pesar de su avanzada edad, esta científica médica y química farmacéutica, desempeña el cargo de directora de la Academia de Medicina China, y es representante de la primera generación de científicos del país que fundó Mao Tse Tung.  

 En el citado Proyecto Secreto 523, participaron cientos de científicos chinos que, en tanto intelectuales, estaban destinados por entonces a la reeducación rural. Tu se unió al proyecto a los dos años de iniciarse y lideró una de las líneas de investigación basada en los remedios tradicionales contra las fiebres. Los científicos consultaron con sanadores rurales y comprobaron la efectividad de numerosos extractos herbáceos que se utilizaban desde hace miles de años en la medicina tradicional para tratar los síntomas de la malaria. 

Tu y su equipo experimentaron con ella y aislaron la artemisina a través de un novedoso proceso de extracción a baja temperatura que le daba mayor efectividad al compuesto. Los primeros ensayos clínicos con animales demostraron que funcionaba. Durante aquellos años también se probó en pacientes humanos. Como queda dicho la propia Tu, en tanto líder del equipo de investigación, se propuso voluntaria para ser el primer sujeto de experimentación.  

Hallazgo en la sombra 

Tu Youyou trabajando en el laboratorio en los años 50

 El descubrimiento y desarrollo de este tratamiento contra la malaria, sin embargo, se mantuvo en la sombra hasta décadas recientes. La publicación de los resultados de la investigación tuvo que esperar hasta 1977, cuando ya había muerto Mao y se daban los primeros pasos de las políticas de reforma y apertura en China. 

El contexto político de aquellos años, y la deficiente atención que ha recibido por parte de la comunidad internacional una enfermedad de pobres, como es la malaria, motivaron que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no respaldase las investigaciones sobre la artemisina hasta casi entrado el nuevo siglo.  La adquisición de la patente china de una mezcla de artemeter (derivado de la artemisina) y lumefantrina (otro fármaco desarrollado en el país asiático) por parte de la farmacéutica helvética Novartis a finales de la década de 1990 dio impulso a los tratamientos antimalaria en el mundo. 

A partir de entonces, algunos investigadores supervivientes del Proyecto 523 y otros extranjeros comenzaron a disputarse los réditos intelectuales del importante hallazgo. En 2011, sin embargo, la Fundación Lasker de Estados Unidos otorgó su premio anual en la categoría de Investigación Médica Clínica a Tu Youyou, por su rol en el descubrimiento y desarrollo de la artemisina. Este reconocimiento internacional allanó el camino de la investigadora china hacia el Nobel, un premio que ha sido celebrado en la prensa oficial y las redes sociales del país asiático, como un gran logro nacional a pesar de que continúa la controversia sobre la autoría del hallazgo y científicos que también participaron en el Proyecto 523, como Li Guoqiao, siguen cuestionando el protagonismo de Tu Youyou. Como siempre una mera cuestión de machismo. !!Qué dificil resulta reconocer el trabajo y el prestigio de una mujer¡¡¡¡

Fuente: El Pais  (Oct  2015)    El Mundo  (Oct  2015) 
Coordinación: Julia Gómez Prieto. AMUB         

viernes, 23 de octubre de 2015

Teresa de Jesús y el don de ser Mujer y Apóstol.

AMUB se ha sumado a la celebración teresiana con una interesante conferencia  de Estibaliz Reino Prada. O.C.D., Carmelita Descalza y  Superiora del  Monasterio de la Sagrada Familia de Puzol ( Valencia) 


Cartel del Congreso Internacional  celebrado en Octubre 2015



Este año se cumplen los 500 del nacimiento de Teresa de Jesús. Estamos por tanto  en el Año Teresiano por excelencia. Lo cierto es que, más allá del ámbito puramente religioso,  y quizás por la extraordinaria personalidad de esta mujer y también por la extrema laicidad de nuestra sociedad actual, Teresa de Jesús,  esa santa carmelita del siglo XVI, se ha puesto de moda.  

Desde el pasado mes de agosto, se han venido celebrando una serie de actos universitarios  para reivindicar su memoria y sus obras. El día 3 de agosto, Santa Teresa fue nombrada  Doctora Honoris Causa  por 7 universidades,  a iniciativa de la Universidad Católica de Ávila y el concurso de las Universidades Francisco de Vitoria, San Pablo CEU, la Cardenal Herrera Oria, Abat Oliva CEU, la San Jorge y la Católica de Valencia. 

El nombramiento tuvo lugar en el marco del Congreso Interuniversitario e Internacional, “ Santa Teresa , maestra de vida “ , patrocinado por Santander Universidades y con la asistencia de más de mil personas de  una veintena de países, y entre ellos 15 cardenales y numerosos periodistas especializados . La intención ha sido sobre todo, dar a conocer en profundidad la vida, la figura, la obra y el legado de esta santa universal. 

"Teresa de Jesús, Patrimonio de la Humanidad" ha sido el  título del Congreso de los intelectuales  y de ámbito ecuménico,  que también se ha celebrado en Ávila los primeros días de octubre. Reproducimos en estas páginas el excelente cartel promocional de este Congreso.

Nuestra asociación AMUB se ha sumado también a la celebración  teresiana, organizando el pasado mes de mayo una magnífica conferencia, que por su interés y a petición de varias asociadas vamos a reproducir en nuestro blog a lo largo de este cuarto trimestre de 2015..

La conferencia estuvo a cargo de una religiosa muy especial, Sor Estibaliz Reino Prada. OCD.,  Superiora de las Carmelitas Descalzas  del Monasterio de la Sagrada Familia, en  Puzol ( Valencia).

Sor Estibaliz Reino Prada OCD, conferenciante en AMUB


La conferenciante, bilbaína,  es licenciada en Filosofía Pura por la Universidad de Deusto y pertenece a una ilustre saga de periodistas. Fue notable la asistencia de socias, amigas y público en general a  la disertación.

Estibalitz nos dio una  preciosa visión  de una extraordinaria y vital mujer de su tiempo, cuya relación con Dios  le llevó a conflictos con la Inquisición; al enfrentamiento con las jerarquías de las órdenes religiosas de su época  y finalmente a la Fundación del Nuevo Carmelo, con sus 17 conventos esparcidos por media España, dentro del nuevo orden teresiano. 

Aunque la conferencia tuvo lugar antes del final de nuestro curso 2014 – 2015,  y con el verano por delante, hemos aplazado su publicación para este mes de Octubre, mes teresiano por excelencia y especialmente en este año 2015  que se cumple el V Centenario del nacimiento de la santa abulense  y los 45 años de su declaración como Doctora de la Iglesia. 

Agradecemos a Estíbaliz el texto de su conferencia y la autorización para su publicación en AMUBerriak.  Por su gran interés religioso, literario,  histórico, social y feminista, la vamos a publicar íntegramente,  a lo largo de este trimestre,  intercalada con otros artículos,  en las siguientes cuatro partes, de la que hoy ofrecemos la primera. 


   1.    Presentación 
   2. Infancia, Juventud, Identidad  
   3. Encuentra y sigue su Vocación
   4. Fundadora, Santa y Doctora




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TERESA DE JESUS y el don de ser Mujer y Apóstol.
Por Sor Estibaliz Reino Prada. O.C.D. 

Al venir  hablar de Teresa de Jesús a este foro, vengo a hablar, no de una gran mujer de la historia y literatura de España, que lo es; ni siquiera de una Santa de la Iglesia Universal, que también lo es, sin duda; vengo a hablar de mi Maestra, de mi amiga, de mi Madre, de una mujer que se cruzó en mi camino y me ha enseñado a ser mujer y cristiana, que me ha acogido en su casa y me ha puesto en las manos su obra, que no es otra cosa que la respuesta a Dios por haberla hecho mujer y haberle enseñado a entender su valía unida a Él. 

Teresa de Jesús es una figura con mil facetas y un solo mensaje. Es una figura poliédrica y todas sus caras pueden resultar fascinantes: la mujer, la fundadora, la mística, la comunicadora, la doctora de la Iglesia, la escritora. En sí mismas todas apasionantes, aunque parciales. Pues todas ellas convergen y se explican desde el mensaje central, substancial de Teresa. Si al hablar de Teresa, olvidamos este mensaje, perdemos la Teresa más auténtica, más verdadera;  la que le dio su razón de existir y la que ella, sin duda, quiso que transcendiera. 

El mensaje de Teresa mujer y de Teresa cristiana es muy simple: Dios te está solicitando continuamente, -a ti, a mí, a cada uno de nosotros- te está pidiendo amistad, está mendigando tu afecto, tu persona. Si te vuelves a Él y le abres la puerta, se transformará tu vida hasta conseguir tu mejor versión, tu plenitud. No perdamos nunca de vista este testamento de Teresa, porque todo en ella se explica desde él y lo que no converge en él, no tiene valor, por bueno que sea. 

Teresa de Jesús, la que ha llegado hasta nosotros, no se explica sin su amistad, su compenetración con el Dios que la conquistó para Sí y la hizo grande, la engrandeció con sus dones para darla como don a todos. 

Teresa, la gran Teresa, se experimentó a sí misma como una mujer frágil a la que Dios fortaleció y le dio luz de discernimiento, valor y fuerza. Quiero contaros el camino de la mujer de barro, el lado oscuro de Teresa. Ese que ella quería contar y los censores le hacían quitar. Teresa quiso que en su historia reconociéramos no la gran mujer, sino al Dios delas misericordias que tanto la esperó, que le pago sus infidelidades con grandes regalos. Mucho se tuvo que empeñar Dios y muy desgastada tuvo que verse Teresa para comprender que Dios le había regalado el ser mujer y la necesitaba para Sí. Creo que esta frase de la Santa puede alumbrar el camino que pretendemos:

“…una merced es dar el Señor la merced, y otra es entender qué merced es y qué gracia, otra es saber decirla y dar a entender cómo es. Y aunque no parece es menester más de la primera, para no andar el alma confusa y medrosa e ir con más ánimo por el camino del Señor llevando debajo de los pies todas las cosas del mundo, es gran provecho entenderlo y merced; que por cada una es razón alabe mucho al Señor quien la tiene y quien no, porque la dio su Majestad a alguno de los que viven para que nos aprovechase a nosotros”[Libro de la Vida 17,5] 

Pues la primera merced o favor que Dios le da a Teresa, como a cada uno de nosotros es la vida. Y esta vida se nos da como varón o como mujer. Con este ingrediente va a tomar un sabor u otro la vida. Pero en cualquier caso, no hay que olvidar que es un don, un regalo de Dios. Y a Teresa, como a mí, como a muchas de aquí, nos regaló el ser mujer. Huelga decir que, como regalo de Dios, solo puede ser bueno. Dios regaló a Teresa la gracia de ser mujer y, con su amor y ayuda, llevarla a plenitud. 

Pero en tiempos de Teresa era difícil concebir el nacer mujer como una gracia. La sociedad, pensada y gobernada por varones, había hecho de ello casi una desgracia. Teresa también percibe así en algún momento su realidad de mujer. Y en su proceso vital y espiritual irá comprendiendo que esto no es de Dios sino de hombres, que de Dios no podemos recibir más que bienes y son los hombres los que pervierten su valor.

  ( continuará )

 Coordinación: Julia Gómez Prieto. AMUB



domingo, 18 de octubre de 2015

La mujer en el mundo de la ciencia

Un interesante artículo del astrónomo Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico  Nacional, pone de manifiesto la discriminación de la mujer en el campo científico 





Jennifer y John eran dos estudiantes de ciencias con idéntico curriculum que optaban a una plaza de encargado de laboratorio en una universidad norteamericana. En sus solicitudes lo único que les diferenciaba era el nombre y el sexo. Para su evaluación, la solicitud de Jennifer fue enviada a 63 catedráticos y la de John a 64, profesores que valoraron varios aspectos de los candidatos: aptitudes profesionales, capacidad para tutelaje de otro personal y adecuación para ser contratado en el puesto.

Los mismos profesores también opinaron sobre qué remuneración merecían los candidatos en función de sus méritos. Quizás no sorprenda que Jennifer resultase peor valorada que John en todos los aspectos con diferencias en las puntuaciones que eran estadísticamente significativas. En una escala de 1 a 10, Jennifer obtuvo en torno a un punto menos que John en los tres criterios y, en cuanto a la remuneración, los evaluadores manifestaron que Jennifer merecía un salario en torno al 15 % menor que el que merecía John.

El experimento de los estudiantes ficticios Jennifer y John, que fue publicado por investigadores de la Universidad de Yale en los 'Proceedings' de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos en el año 2012, ilustra uno de los sesgos que existen en el mundo de la ciencia a la hora de valorar y contratar a las mujeres. Entre otros aspectos, resulta curioso que no se observaron diferencias en las evaluaciones dependiendo del sexo de los evaluadores, es decir, que las profesoras también evaluaron mejor a John, lo que confirma que profesores y profesoras razonan con los mismos sesgos.

Naturalmente este sesgo de valoración no está restringido al mundo académico, sino que existe en la sociedad en su conjunto. Según la encuesta europea que, por iniciativa de la Fundación L'Oréal, se acaba de llevar a cabo con cinco millares de ciudadanos en Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido, el 67 % de los encuestados creen que las mujeres no sirven para ser científicas de alto nivel. Este porcentaje desciende ligeramente, al 63 %, cuando los resultados se restringen a los mil españoles que participaron en la encuesta. La mayoría manifestó que las mujeres carecen de interés científico, espíritu racional y analítico, perseverancia y sentido práctico. 

Rita Levi-Montalcini. Un extraordinario ejemplo de mujer y ciencia

Hace ya tiempo que las mujeres son la mayoría del alumnado universitario y que se titulan antes y con mejores expedientes académicos que sus compañeros varones. Sin embargo, según señala el 'Libro Blanco' sobre la situación de las mujeres en la ciencia española, se mantiene una doble segregación de género: una horizontal y otra vertical.

 Segregación horizontal y vertical


Hay una segregación horizontal que hace que en ciertas ramas de la ciencia, como las experimentales y las ingenierías, siga habiendo pocas mujeres. Por ejemplo, según datos recientes del Ministerio de Educación, el 54 % del alumnado universitario son mujeres, pero éstas tan sólo representan el 25% de los estudiantes de ingeniería y arquitectura. Las causas de esta segregación son muy poco claras. Más allá de los sesgos en los prejuicios diferenciales observados en el medio académico y en la sociedad en su conjunto que han sido descritos al principio de este artículo, se ha llegado a sugerir que podría haber diferencias innatas en las capacidades entre hombres y mujeres.

Según algunas de esas opiniones, hombres y mujeres tendrían las mismas capacidades por término medio, pero los hombres podrían tener una distribución estadística más amplia en estas capacidades, por tanto en el extremo superior de la campana de Gauss encontraríamos más hombres muy capaces para la ciencia y la tecnología que mujeres. Sugerir este tipo de ideas, que poseen poca o nula evidencia científica, le costó a Larry Summers su puesto como presidente de la Universidad de Harvard.

Un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista 'Science' por los Drs. Leslie y Cimpian de las universidades de Princeton y de Illinois, respectivamente, sugiere que, en los prejuicios que causan esta segregación horizontal de las mujeres, el parámetro que juega el papel fundamental es lo que venimos en llamar "talento innato". Según este estudio, cuando los profesores piensan que, además de inteligencia y trabajo duro, hace falta un talento especial o innato para enfrentarse con éxito a su materia, tienden a contratar menos mujeres para, por ejemplo, realizar un doctorado.

Así, las disciplinas de ciencias, para las que (injustificadamente) a menudo se supone que hace falta una especie de don natural que no puede ser enseñado, son consideradas como menos adaptadas para las mujeres. Naturalmente tan solo se trata de un prejuicio más que habría que vencer. Según los autores del estudio, para superarlo y atraer a más mujeres hacia las ciencias, se debería insistir menos en la dudosa importancia de ese supuesto talento innato y mucho más en otros valores como la inteligencia, la vocación y la capacidad de trabajo.

La segregación vertical hace que muy pocas mujeres ocupen puestos altos en la carrera científica y en sus estructuras de gestión, esto se expresa a veces como la existencia de un "techo de cristal" que limita su promoción frente a la de los hombres. De hecho, las mujeres tan solo ocupan hoy en torno al 20% de los puestos estratégicos en las universidades y en los institutos de investigación de nuestro país. Entre las causas de esta segregación se invoca a menudo que las mujeres relegan sus carreras científicas para dar más prioridad a la vida familiar, ocupándose más de los hijos y de las tareas domésticas, y permitiendo a su pareja que progrese más en su carrera. Se presenta entonces como una opción personal. Pero cabe poca duda de que éste es un planteamiento que está impreso de facto en la sociedad en su conjunto y que, más que una opción personal, es una realidad que se presenta como un 'fait accompli' frente al que la mujer debe realizar un enorme esfuerzo si desea optar por conciliar su carrera profesional con su vida familiar.

Son muchas las medidas que pueden tomarse para luchar contra la discriminación negativa femenina en el mundo de la ciencia y la tecnología. En primer lugar, para vencer los prejuicios de que las mujeres pudiesen ser menos aptas que los hombres en ciencia, es importante que desde la escuela se dé la información precisa para contrarrestar estos sesgos de género. Sería muy efectivo que las científicas participasen dando charlas en los colegios o supervisando trabajos de estudiantes pre-universitarios. En general, hay que dar más visibilidad en los centros educativos y en los medios de comunicación al trabajo realizado por científicas, inventoras y tecnólogas, tanto a las actuales como a las de la historia de la ciencia, pues todas ellas pueden servir de referente a las estudiantes e investigadoras jóvenes. "Hay que dar más visibilidad en centros educativos y medios de comunicación al trabajo realizado por científicas, inventoras y tecnólogas"

Ganadores del Premio Nobel de Medicina 2015. A la derecha la investigadora china Yoyou Tu

Aunque ayer se hizo público la concesión del Nobel de Medicina a la investigadora china Yoyou Tu, las mujeres tan solo han recibido el 3% de estos galardones en disciplinas científicas a lo largo de la historia, y actualmente en España tan solo reciben el 18 % de los premios científicos nacionales. Esto es algo que podría contrarrestarse examinando cuidadosamente los sesgos que puedan existir en los jurados e incluso creando premios específicos para mujeres científicas.

Para tratar de romper el techo de cristal, es importante mantener e incrementar la presencia femenina en todos los jurados y paneles de evaluación para nuevas plazas y subvenciones para llevar a cabo proyectos científicos. Implementar políticas reales de conciliación de la vida profesional con la familiar es indispensable e, incluso mientras la discriminación negativa continúe, el establecimiento de un sistema de cuotas en la asignación de puestos de trabajo, en particular de los de mayor responsabilidad, parece bien justificado.

Tanto el alto nivel de nuestra excelencia científica como el desarrollo económico de nuestro país precisa de todo el talento y de todo el trabajo esforzado que podamos aunar, no podemos permitirnos el lujo de seguir despreciando la valiosísima mitad que pueden y deben aportar las mujeres.

.Publicado  06/10/2015   EL MUNDO -  TRIBUNA CIENCIA